Alan se encontraba en la universidad, como de costumbre estaba solo, aún se sentía extraño por el suceso del extraño libro, esa sensación causaba que Alan quisiera volver a hojearlo, sacó el libro de su mochila y cambiaba de pagina constantemente, se detuvo, y a lo lejos vio a Adriana caminando.
-Solo es una mujer, no tiene porque intimidarme.- Se dijo a si mismo Alan.
Entonces se levantó y se acercó a ella (Adriana), en cada paso que daba se dio cuenta que
se acercaba a esa persona que había estado formando tanto tiempo parte de sus pensamientos y que por fin podría hablar con ella de manera correcta, llegó a la espalda de Adriana y tocó su hombro, ella volteó sorprendida.-Solo es una mujer, no tiene porque intimidarme.- Se dijo a si mismo Alan.
Entonces se levantó y se acercó a ella (Adriana), en cada paso que daba se dio cuenta que